Usuario anónimo ¿Quieres tener tu propio blog?
Crear blog gratis en OboLog

..me asomo a la ventana..*

sábado, 02 de agosto del 2008 a las 18:32
guardado en

Sin saber muy bien ni cómo ni por qué te ves mirando por la ventana una noche de verano. Así no parece tan raro, pero estás a unos mil kilómetros de tu casa y la sensación que produce el estar asomada a una ventana que no es la de tu cuarto es extraña, aunque para nada incómoda. Piensas cuánta gente estará en esos mismos instantes mirando lo que hay fuera de esas cuatro paredes que componen la habitación en la que esté y enfrascada en sus pensamientos, como si no existiera más realidad que la creada en su cabeza. Piensas cuánta gente habrá así y te parece curioso. Luces de una ciudad que no es la tuya al fondo, una calle que tampoco te es familiar sumida en una profunda oscuridad, música de fondo. Y en medio tú, como si te hubieran colocado ahí de casualidad. Sin embargo, te sientes extrañamente cómoda, como si llevases ahí desde siempre, como si cada día de tu vida hubieras mirado por esa ventana. Las personas...estamos de pasada, esto va así. Llegamos, paramos, y nos vamos tan fácil como llegamos. Y es que lo nuestro es eso, caminar aunque no sepamos hacia adonde. Ir creando caminos alternativos para luego elegir el mejor entre todos ellos. Sí, las personas estamos de pasada aquí, pero tú, que últimamente te has convertido en una pieza fija en mi vida espero que sigas por mucho.

Te echo de menos, sí.

Y es que a lo mejor ahora mismo tú también estás mirando por la ventana.

..tantas lágrimas no saben dónde ir..*

lunes, 12 de mayo del 2008 a las 21:45
guardado en

Estaban siendo días bastante buenos en general, pero claro, en algún momento se tiene que torcer todo. Sin motivo aparente o por miles de detalles que al final consiguen que una explote. ¿Contra qué? Contra todo y al mismo tiempo contra nada, contra mí misma más que nada. ¿Por qué? Por nada en especial, sino más bien por un cúmulo de circunstancias que hace que me sienta mal de repente, que consigue llenarme los ojos de lágrimas sin que yo lo quiera. Y claro, una vez que se abre la puerta...se hace difícil parar. Y es entonces cuando ataco contra todo lo que me rodea, cuando todo me parece mal, cuando me da la impresión de que definitivamente el mundo esta en mi contra. Aunque en el fondo no sea verdad. Aunque en el fondo yo sepa que no es verdad. He explotado, mi vaso se ha desbordado, y tantas lágrimas no saben dónde ir. Sé que es cosa del momento, del día, del estrés, de la rutina, de lo que sea, pero aun así...no lo soporto, no me soporto. No me gusta cómo van las cosas y al verme incapaz de hacer que adquieran un rumbo diferente, me caigo. Me caigo, sí, y como ya es la enésima vez que lo hago, dan ganas de quedarse en el suelo y ni siquiera intentar levantarme, porque ahora no puedo. Podré, pero ahora mis lágrimas son de rabia, de impotencia, de no querer sentirme así y sin embargo no encontrarme otra cosa. De intentar sonreír como llevo haciendo últimamente a todas horas y no conseguirlo. De luchar conmigo misma y ver que la parte de mí que no me gusta me gana la partida.

No mucho más por hoy, salvo que si me pongo a pensarlo, me gustaba más antes. No pido que todo sea sencillo, me gustan los retos y los afronto, pero quiero poder entenderme, y sobre todo, conseguir que mis caídas no sean tan...de golpe, tan repentinas.

Que alguien me tienda una mano, por favor. Necesito las ganas que me faltan ahora para poder levantarme.

..qué difícil me lo pones..*

sábado, 19 de abril del 2008 a las 00:23
guardado en

Me levanto cada mañana con una energía nueva, quizá más intensa que la del día anterior, y, a pesar de ello, según voy avanzando en esta rutina de la que sin darnos cuenta nos convertimos en esclavos hace mucho tiempo, ese ímpetu por mejorar a cada segundo va menguando, hasta casi desaparecer. Me levanto cada mañana con una sonrisa nueva, plantándole cara al mundo con la actitud más positiva posible, y por mucho que me empeñe en realizar esa tarea correctamente, siempre aparece el mundo; mi mundo, para vencerme, para demostrarme de nuevo que él es el que manda aquí, y no yo. Me levanto cada mañana con ganas de aprender y de olvidar al mismo tiempo. Con ganas de aprender cosas nuevas, de aprender a vivir con lo que tengo, con lo puesto, sin lamentaciones ni rayadas gratuitas que sólo consiguen hacer que me sienta peor. Con ganas de olvidar aquello que aunque pase el tiempo me sigue haciendo el mismo daño que el primer día, con ganas de olvidarte. De todos modos, las ganas no son igual a resultado efectivo, así que al final de estos días hago mentalmente una breve crónica de lo que han supuesto para mí esas últimas 24 horas; una crónica que casi siempre lleva mi nueva derrota por titular, pese a que no por ello deje de animarme a seguir intentándolo. ¿Seguir intentando el qué, sacarte de mí? Sigo en mis trece, claro que sí, no me rindo, aunque se me haga cada vez más y más cuesta arriba. Me gustaría rehacer un poco mi vida, reorganizar mis sentimientos, o mejor dicho, enviar a la papelera de reciclaje los de hasta ahora y crear unos nuevos. Conocer a otra persona que te reemplace; otra persona que ocupe el lugar que tú nunca acabaste de ocupar del todo en mí; otra persona con la que compartir risas, besos y caricias. Dicen que un clavo saca a otro clavo, ¿no? El problema es que  me he quedado sin clavos, por lo que no soy capaz de arrancarte de aquí. Resulta que por mucho que me fije en más, ninguno me parece lo suficientemente bueno comparado contigo. Todos a tu lado me parecen realmente mediocres. Y eso sí es un problema. ¿Por qué? Porque no puedo olvidar algo que sigo viendo cada día.

Y si a todo ese dilema le sumamos unos gramos de rutina, unas gotitas de cansancio, dos cucharaditas de falta de cariño, y un toquecito de aquello de "querer y no poder", obtendremos ya la fórmula perfecta para tener un mal día, o, algo mejor; una mala temporada.

Me levanto cada mañana con una energía nueva, y para cuando regreso a mi casa por la noche...ya no parece, ni de lejos, más intensa que la del día anterior. ¡Qué difícil me lo pones!

..(in)vencible..*

domingo, 06 de abril del 2008 a las 18:43
guardado en

Hay momentos en tu vida en los que estás en lo más alto, y, sin embargo, es curioso cómo eso puede cambiar en apenas un segundo. En apenas un segundo te encuentras tu ánimo por los suelos, pisoteado, y llorando por quien no merece de verdad. No somos superhéroes, en la vida real no existen de esos, por lo que tampoco tenemos poderes paranormales de heroína de cómic... Disfrutas con lo que haces, te apasionas, consigues estar sonriente y feliz de verdad aunque hayas podido tener una mala temporada, pero como te cruces con ese segundo que te haga caer, sientes que todos esos intentos de estar bien no han servido para nada. Sientes que no han servido para nada porque no has obtenido el resultado deseado, y aunque sabes que no lo puedes pedir todo, lo que te ha tocado no te gusta, ni siquiera un poquito.

¿Quién no ha soñado alguna vez con ser invencible? ¿Quién no ha soñado alguna vez que era la persona más fuerte del mundo y que nada ni nadie podría con nosotros? ¿Quién no ha soñado alguna vez con ser el vencedor de todas las etapas de la vida, aunque a menudo se vaya a contrarreloj? Ayer me sentía así, invulnerable, invencible. Estaba eufórica, pletórica, y, sobre todo, contenta conmigo misma, segura de mi misma. Total...¿para qué? Ese segundo maldito escondido y acechando dentro de mi tiempo, esa mirada tuya y esos ojos míos que no eran capaces de hacer otra cosa que examinar cada rincón de ti, quizás para asegurarme de que eres de verdad, de que un día tus ojos no miraron otros ojos que no fueran los míos, de que nos tuvimos el uno al otro. Fue tu presencia ayer la que me llevó a darme cuenta de lo deteriorada que está la relación entre nosotros, esa amistad que pasó a ser algo más, y que ahora ha llegado a ser algo menos, mucho menos. Fue tu presencia ayer la que hizo que tuviera que agacharme a recoger mi ánimo, que se había quedado por los suelos. No es tu culpa, no es la mía, pero siento lo que siento, y no consigo deshacerme de eso. Ayer me sentía invencible, sentía que tu recuerdo no me hacía daño ni me lo iba a hacer más, pero otra vez más parece que sólo me estaba engañando a mi misma, una vez más... Tantas lágrimas ya no saben donde meterse, he sobrepasado un límite que nunca hubiera pensado que fuera a sobrepasar por ti, el límite que hace que cada vez que te vea y que nuestra historia frustrada se me venga a la cabeza, se me caiga el mundo encima, y yo con él. Estaba siendo un día genial, me sentía increíblemente bien, poderosa, fuerte, pero, de nuevo, tu mundo pudo con el mío, y destruyó mi fortaleza con solo un soplido. Estaba siendo un día realmente bueno, e iba a terminar igual, aunque no hubo suerte.

Por ello, he llegado a la conclusión de que el único lugar en el que me siento invencible es en una cancha de baloncesto...

De todos modos, llegará un día en el que mi mundo sea enormemente poderoso, y ni tú ni nadie podréis hacer que me vuelva débil. Para entonces ya no me hará daño tu recuerdo, y aunque sigas siendo parte de mi vida, no habrá razones para acabar noches como la de ayer, hecha un ovillo en la cama, abrazada a mi almohada, y envuelta en lágrimas...

Llegará ese día. No lo dudes.  No sé cuándo, pero llegará, de eso estoy segura.

..inmensidad..*

viernes, 28 de marzo del 2008 a las 00:21
guardado en

Te sientas ahí y miras a tu alrededor, como si tus ojos buscaran algo en especial, y al mismo tiempo no mirasen nada en particular. Te sientas y solamente observas...sin observar. Miras hacia delante y ahora dime: ¿qué es lo que ves? Prados, campos, una carretera que no sabes hacia donde puede llevarte...E intentas distraerte inventándote mil y una formas para las nubes, cuando no sabes ni a qué huelen. Intentas hablarle al viento, porque te estás dando cuenta de que no hay nadie más ahí contigo, y mirando para un lado y para el otro, solo te ves a ti misma, a ti misma en perfecta armonía con el paisaje de tu alrededor. Eso es inmensidad.

 El caso es que inmensidad o no, me siento, y cuando miro al horizonte, ya estoy otra vez soñando despierta sin darme cuenta. Sueño con un lugar en el que las nubes huelen a caramelo, y en el que no estoy sola. No tengo por qué hablarle al viento, ya que tú estás conmigo; ni siquiera tengo que mirar hacia un lado y hacia el otro buscando compañía, pues la seguridad de que hay miles de personas arropándome se adueña de mi. Estás conmigo, y en esos momentos no me importa nada más. Disfrutamos del paisaje, nos observamos el uno al otro, nos respiramos el uno al otro, nos bebemos el uno al otro. Tú haces que llegue a tocar el cielo con los dedos, y así puedo comprobar que curiosamente las nubes saben a algodón de azúcar. Me encuentro envuelta en dulzura, tan metida en el papel que me quedaría allí horas...¿Qué digo horas? Me quedaría allí para siempre, a tu vera. Ahora no es inmensidad lo que nos rodea, sino que la inmensidad somos nosotros.

 Sin embargo, otra vez de tantas, no ha sido más que un sueño, y muy a mi pesar llega la hora de abrir los ojos a la realidad. Sí, vuelvo a estar sola en esa inmensidad del principio, aunque no pierdo la esperanza de que, en el momento más inesperado, aparecerá alguien con quien compartirla.

 

..no lo entiendo..*

miércoles, 26 de marzo del 2008 a las 17:28
guardado en

No lo entiendo, no me entiendo. Por qué a veces hablo tanto que no puedo parar, y en otras ocasiones sin embargo parece que las palabras se me hubieran congelado. Por qué soy tan inestable que paso de estar rozando las nubes con los dedos a profundidades insospechadas. Por qué mi cabeza (o mi corazón) no me hace caso alguno cuando le digo que quiero olvidarte. Por qué una simple tormenta, unas míseras gotas de lluvia mientras paseo por la calle son capaces de dejarme el ánimo por los suelos, aún sabiendo que no es más que agua, sólo agua. Por qué cuánto más ilusionada estoy más fuerte es el golpe que recibo. Por qué a veces tener ganas no es igual a resultado. Por qué pasan los días sin ti, tan campantes, como queriendo hacer creer que no eres demasiado importante, y es que, en el fondo quizá no lo seas. Por qué me quedo sin habla, como una marioneta sin vida, en los momentos que me siento con mayor vitalidad. Por qué no estás a mi lado, por qué dejamos que aquello que era solamente nuestro y de nadie más terminase, por qué dimos ese capítulo por concluido, si yo no lo quiero así. Por qué la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla, y yo siempre caigo de cabeza. Por qué sigo intentando aparentar delante tuyo que ya no te quiero, cuando en mi interior hay una vocecilla, lo suficientemente débil para que tú no la escuches, pero lo suficientemente poderosa para devolverme a la realidad, que no hace más que repetirme que no me mienta. Por qué no pueden salir bien las historias en las que yo soy la protagonista; mis historias; mi historia. Por qué no aparece un príncipe por mi ventana esta noche y me ofrece llevarme al país de nunca jamás. Por qué los finales felices sólo existen en los cuentos y en las películas. Por qué hemos dejado tantísimo espacio entre nosotros que a veces, paradójicamente, me impide respirar.

 

Por qué soy así. Por qué no me entiendo a mi misma. ¿Por qué?

Podría elaborar una lista mucho más amplia, pero supongo que si lo hiciese acabaría preguntándome por qué lo hago, si es que no lo he hecho ya.

 

 

Pensando sin pensar.

Estando sin estar.

..se acabó lo que se daba..*

domingo, 16 de marzo del 2008 a las 23:12
guardado en

Cómo cada día dieciséis, el día de hoy supone algo importante para mí, aunque para el resto del planeta sea tan solo una fecha más en el calendario, un día dieciséis más, cómo el del mes pasado, o cómo el del que vendrá. Sin embargo, para mí no lo es, no. Llevo exactamente un mes sin pasarme por aquí, sin escribir nada, y quizá sea porque no me quedaban fuerzas para hablar sobre ti. Total, desde hace casi un mes no hay porque darle más vueltas a nada, pues ya se ha terminado todo definitivamente. Recordemos el mensaje en el que me decías que me querías mucho, que no conseguías olvidarme, y en el que dabas señales de estar más que seguro de lo que sentías hacia mi. Después, segundos después de haberlo enviado, para ser exactos, te entraron las dudas, los miedos. De repente ya no estabas tan seguro, y una vez más, la que estaba en juego, y en medio, era yo, a expensas de lo que tú decidieras. Pasó casi un mes y no diste más señales de vida. Hiciste como si no existiera mensaje alguno, y a mi no me quedó otro remedio que esperar, sin hacer nada yo tampoco, a que tú dieras el paso, pues creo que eres quién tenía que hacerlo. Llegó un sábado, y hablamos un segundo. También bailamos juntos, nuestras miradas se cruzaron, y volví a sentir que había algo, cosa que creo que tú también pensaste. Me prometiste que me llamarías sin falta al día siguiente, que había que hablar las cosas, y me despedí con un simple pero significativo "Más te vale". Llegó el domingo, y, una vez más, me convertí en la idiota de turno. Todo el día en casa, pendiente del teléfono, temblando, pensando, nerviosa, para nada. Para no obtener absolutamente nada. Pasó otro día creo, y ahí si que me llamaste, para hablar, para que quedáramos, es decir, para hacer lo que yo llevaba queriendo hacer desde el día posterior al famoso mensaje. Una vez más ibas un poco tarde. Está bien, hablamos, quedamos, y yo tomé una decisión. Llevaba días pensándolo detenidamente, pensando en lo que sería mejor, para ti, para mi, para los dos, para todos. Pensé si de verdad merecía la pena intentarlo de nuevo, estando tú como estabas con tus dudas. Y mi respuesta fue que no. No merecía. Y así te lo dije. Te dije que si lo tuvieras claro las cosas se podían hablar, la situación se podía plantear, y no tenía porqué volver a ir mal. Pero también te dije que si tenías dudas, la primera que no quería nada era yo.

 Sí, te lo dije, aún no sé como fui capaz, pero ahí se acabó toda la historia, toda esta telenovela que, aun acabada, me sigue trayendo de cabeza. Recuerdo esa última conversación como si hubiera ocurrido hace dos minutos. Y en cinco días habrá pasado ya un mes. No me arrepiento, y tampoco lo hice en su momento, aunque la respuesta me dolió. Me dolió mucho. Me dolió mucho porque era justamente lo que no quería hacer, y sin embargo lo que debía hacer. Bueno, por lo menos está vez le ganó la razón al corazón, ¿no? Pienso que no podía haber sido de otra manera, puesto que tú te hubieras cansado muy pronto. Te hubieras visto presionado, te hubieran entrado las prisas por sentir algo que verdaderamente no sentías, y eso hubiera sido mucho peor. Hubiera sido algo así como "volver  a empezar para volver a acabar". Te dije que tenía la esperanza de que, ya terminada nuestra historia, volveríamos a ser los que un día fuimos. Dos grandes amigos, que se podían contar todo. Me dijiste que estabas seguro de que dentro de poco volveríamos a serlo. También me dijiste que te alegrabas de que yo fuera así, de que se pueda hablar conmigo, y de que a pesar de como te habías portado conmigo, quisiera seguir estando ahí. Que valgo mucho y que no merezco que tú ni nadie me haga daño.

 No sé si lo merezco, el caso es que he salido dolida, sí, aunque también fui yo la que escogí meterme en esto.

Ha pasado casi un mes y no hemos vuelto a ser los de antes. No pierdo la esperanza porque sé que lo vamos a conseguir, o porque sé que no voy a parar hasta lograrlo, pero cuando estamos juntos la situación sigue volviéndose incómoda, y es que yo...sigo sintiendo algo más, sigo sintiendo mucho más.

 

Porque ya no voy a poder volver a ser dueña de esos besos tuyos que tanto me hicieron enloquecer...Porque esa noche juntos que prometimos pasar creo que ya ha quedado en el olvido...Porque me quedaban muchos planes por llevar a cabo, contigo...Porque no sabes la de cosas que quería que hubiésemos compartido...

 

Porque tengo que dejar de pensar en imposibles ya.

Sí, aunque me duela, la realidad es ésta : se acabó...lo que se daba. Para siempre. Lástima que sigan viniendo dieciséises que me recuerdan a mis dedos enredados en tu pelo. Lástima que sea algo que no vaya a volver. Nunca más.

..solo sueño desde entonces, con tenerte cada día junto a mí..*

sábado, 16 de febrero del 2008 a las 18:56
guardado en

Hoy he escuchado una canción que me ha trastocado bastante, y que decía algo así como: " Ya no me creo tus fines de semana, ya no me creo tu verdad. He renunciado a casi todo y me lo pagas infectando con mentiras las mañanas de tus fines de semana." y "He renunciado a casi todo y para nada".

Así me siento, sí. Hoy hacen ocho meses desde que me lancé al vacío contigo, a esa piscina que luego resultó que estaba vacía, y por consecuencia, ocho meses desde que empecé a caer cuesta abajo y sin frenos. Me duele pensar que hace ocho meses por lo menos me querías, aunque tu mensaje de hace tres semanas dice que también hoy me quieres. En fin, a lo mejor son solo simples rayadas mías que me hago cada día dieciséis, pero no es solo cosa de hoy. No es solo cosa de hoy porque ya no sé cómo he de tomarme todo esto, nuestra situación, el hecho de que no nos hablemos y apenas nos miremos a la cara...pero que sin embargo me digas que no consigues olvidarme, y aún así dejes pasar el tiempo sin hablar, como haciendo que no ha pasado nada de nada. No sé, la situación, como hace ocho meses, me vuelve  a venir grande, y la verdad es que estoy bastante perdida. Porque quiero ver lo que sientes, quiero verlo, no escucharlo, ya que esto último ya lo he hecho y de momento no ha servido de mucho. Porque no sé cómo va a acabar todo esto, ni cuándo hablaremos las cosas, lo que hay...y lo que no. Ahora bien: ¿hay algo? Porque a pesar de tus palabras de hace tres semanas, observando el estado en el que estamos, ésa es mi primera duda.

 

Hace ocho meses me llegaste muy adentro, y desde entonces sigues aquí, desde entonces te llevo dentro de mí, sin que pase ni un solo día sin pensar en tí...

Renuncié a casi todo por tí. ¿Para nada? Espero que sirviera para algo más, me gustaría que pudiera haber una segunda parte, aunque no sé si eso no traería sino más complicaciones.

Sobre el blog

Ojalá Existiera El País De Nunca Jamás..*

__yo soy todo lo que me pasa..*

perdida en un mar de recuerdos..
perdida entre [] Desvaríos Varios []

Ver ficha del blog en OboLog

Login

Comentarios

..inmensidad..* (SUSAN)
QUE LINDO ESCRIBES, ME DEJAS CON MUCHAS EMOSIONES A FLOR DE PIEL, FELICIDADES...(02 jul)
..me asomo a la ventana..* (Videos Gratis)
La verdad es que es muy facil ponerse en el papel del protagonista ... es precioso :) Un saludo....(17 oct)
..me asomo a la ventana..* (Hoteles Lanzarote)
Es precioso!!!!!! Me encanta, me he sentido tan identificada......(22 ago)
..me asomo a la ventana..* (Mâktü[b])
En mas de una ocasion hemos imaginado que esa persona mirase por la ventana a la misma vez que ......(12 ago)
..me asomo a la ventana..* (#13#)
Todos en algun momento nos quedamos mirando a una ventana en busca del reflejo de la persona amada. ......(10 ago)

Más comentados

..me asomo a la ventana..* (4)
Sin saber muy bien ni cómo ni por qué te ves mirando por la ventana una noche de verano. Así no ...
..inmensidad..* (2)
Te sientas ahí y miras a tu alrededor, como si tus ojos buscaran algo en especial, y al mismo ...
..qué difícil me lo pones..* (2)
Me levanto cada mañana con una energía nueva, quizá más intensa que la del día anterior, y, a pesar ...
..tantas lágrimas no saben dónde ir..* (2)
Estaban siendo días bastante buenos en general, pero claro, en algún momento se tiene que torcer ...
..hacemos el balance de lo bueno y malo..* (1)
Ya es día 31 de diciembre. Ya hemos llegado a ese último día de los 365 que han integrado este año. ...

Suscripción

Suscríbete al Feed RSS XML

También puedes suscribirte directamente con alguno de los siguientes enlaces:

  • Suscríbete en Bloglines
  • Suscríbete en Google